La historia del joven que apareció muerto en La Modelo después de ser violado

¿Suicidio u homicidio? Cristian Stiven Morales Zanabria tenía 18 años, fue violado y días más tarde fue hallado muerto en una celda
Autor: 
Marcela Puentes

Cristian Stiven Morales Zanabria, de tan solo 18 años de edad, fue detenido por lesiones personales en medio de una riña ocurrida en Bogotá. Morales era barrista del Santa Fe y habría agredido con arma blanca a otro hincha el 2 de octubre de 2016, día en que se disputaba el partido Santa Fe vs Jaguares, en la fecha 15 de la Liga Águila. Permaneció un mes en la Unidad de Reacción Inmediata (URI) de Puente Aranda y fue trasladado a la Cárcel Nacional Modelo el 24 de noviembre.

 

Sin embargo, y aunque Cristián debía estar recluido en su casa junto a su mamá y su hermano, como lo había ordenado un juez, ya que no le habían sido imputados cargos por parte de la Fiscalía y no tenía antecedentes, Cristian permaneció en las celdas primarias de la Cárcel Modelo - una zona del penal donde están ubicadas cerca de 12 celdas con capacidad para alojar dos internos en cada una -, indefenso, en medio de delincuentes de todas las calañas posibles.

 

Pese a ese requerimiento, el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) asegura que el traslado no se pudo adelantar porque no encontraron la dirección. No sabemos si esa es una excusa valida, pero la permanencia del joven de 18 años en esas celdas le costó la vida. Conforme ha denunciado su abogada, Nohelia Cruz, el joven fue violado el 18 de diciembre en la cárcel, y aunque en un principio temió denunciar, finalmente denunció públicamente como su atacante y violador a Jonhatan Alexander Taborda Uribe, con quien compartía lugar de reclusión y quien está condenado a 17 años y cuatro meses por el delito de homicidio.

 

Luego de la denuncia pública, y en algo que su abogada ha llamado la crónica de una muerte anunciada, el joven Cristian, que había cumplido los 18 años el pasado 27 de mayo, fue encontrado ahorcado en el sitio donde estaba recluido. Cristian había manifestado en vida el temor que temía por las retaliaciones que Taborda pudiera tener con él por haberlo acusado.

 

Según la versión de su abogada, Cristian habría sido asesinado por Jonhatan Alexander Taborda con la complicidad de otros reclusos.

 

La necropsia realizada por el Instituto Nacional de Medicina Legal arrojó como causa de la muerte “asfixia mecánica por ahorcamiento”, sin embargo, los forenses demorarán unas dos semanas más para saber si ese ahorcamiento fue voluntario y se trató de un suicidio o si por el contrario Cristian fue asesinado.

 

Conforme a un dictamen de Medicina Legal citado por el juez Luis Alejandro Pinilla, del Juzgado Cuarto de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad, Taborda padece de una esquizofrenia paranoide, la cual “no puede ser atendida de manera adecuada en el sitio de reclusión actual, por lo cual se requiere tratamiento en un centro hospitalario psiquiátrico". La misma entidad habría advertido que la salud mental de este hombre representa un peligro para él mismo y para terceros.

 

El juez Pinilla requirió el 2 de diciembre de 2016 una respuesta al director del Inpec para conocer por qué no había sido trasladado a un hospital o clínica de salud mental, conforme al auto librado el 10 de noviembre de 2016.

 

Durante el tiempo que lleva recluido, Taborda ha recibido cinco rebajas de pena las cuales corresponden a una redención por estudio de más de 8 meses de prisión.

 

La abogada Cruz, quien fue alertada por otro recluso sobre el crimen ocurrido el 24 de diciembre pasado, asegura que Taborda ocupa una celda primaria, ubicada en la parte semi-externa del penal, con baño y teléfono. Este hombre sería además uno de los llamados ‘caciques’ que controlan la venta de estupefacientes en la Modelo, señalamientos que, de ser comprobados, echarían por tierra el dictamen psiquiátrico, ya que ese tipo de organización y planeamiento de delitos no corresponderían con una víctima de la esquizofrenia.

 

La jurista señala que el motivo del asesinato estaría relacionado con una extorsión de $ 150.000 que es cobrada a los reclusos, con los cuales se les permite tener acceso a un baño y otras “condiciones favorables”.  Aquellos que no tienen el dinero exigido son obligados por los ‘caciques’ a adelantar toda clase de actividades como aseo de celdas y favores sexuales, a cambio de no ser agredidos.

 

Por el momento todo esto se encuentra en investigación, pero las circunstancias entorno a la violación y muerte de Cristian Morales están llenas de vacíos, sumados al supuesto miedo que los demás integrantes del patio le tienen al señor Taborda.  Será obligación del Inpec y de la Fiscalía llegar al fondo de este asunto y de nosotros los medios hacerle seguimiento para que este crimen no quede en la impunidad.

Marcela Puentes