El triste asesinato de la comandante de bomberos de Quebradanegra

El día que se acercó a nosotros para pedirnos una fotografía, no sabíamos de todo el trabajo que hacía por su comunidad.
Autor: 
Zulma Rodríguez

Un espacio quedó vacío en la pared blanca de la casa de Brígida Barragán, era el sitio destinado para colgar el diploma de reconocimiento que le otorgaron sus compañeros del cuerpo de bomberos de Quebradanegra por sus 9 años de servicios prestados,  pero hoy muy seguramente, este sitio albergará la medalla póstuma que recibirá la comandante Brígida Barragán luego de que la muerte la sorprendiera en el portal de su casa.  

 

Esa mañana Brígida había madrugado, como era su costumbre, para adelantar las labores que tenía pendientes en la cocina y así poder salir a cumplir con sus oficios dentro de la comandancia del cuerpo de Bomberos de Quebradanegra la cual presidía desde hacía ya 7 años; sus compañeros la estaban esperando a unos metros de distancia, pues tenían que dirigirse esa mañana a prestar acompañamiento durante la clausura de las fiestas de fin de año. 

 

A las 9: 30 una cara nueva en el pueblo apareció frente a la puerta abierta de la comandante Barragán a quien sorprendió aún en la cocina, esta no sería una visita cordial como las que recibía la comandante usualmente, esta vez y en tono de reclamo, la mujer quería darse a conocer como la cónyuge del hombre que estaba en la casa de Brígida. Ella, sorprendida ante la escena de celos, le dio la espalda mientras llamaba al que hasta hoy era su compañero permanente para que le diera una explicación por estos hechos y fue en ese momento y en fracciones de segundos, que sintió cómo el frío metal ingresaba a su cuerpo cortando el hilo de vida que la sostenía aún de pie. 

 

Sorprendido al igual que Brígida, el hombre corrió a auxiliarla, pero solo tuvo fuerzas para atrapar a la mujer que había atacado a la comandante, luego de sentir que a él también se le escapaba la vida por una herida provocada con la misma arma. 

 

Su hermana bajó corriendo las escaleras para tratar de contener la vida que se le escapaba a Brígida, sus compañeros corrieron desde la comandancia para trasladarla al puesto de salud más cercano, mientras la comandante les susurraba que no la dejaran morir pero ya era muy tarde pues la muerte se la llevó antes de que pudiera recibir ayuda médica. 

 

Las sirenas de la policía rodearon la casa paterna y el comando de bomberos para dar traslado a la presunta agresora, mientras el compañero de Brígida era trasladado de urgencias a la clínica más cercana. 

 

En Colombia cuatro mujeres mueren cada día por crímenes relacionados con su pareja, ex pareja o por temas pasionales; de la totalidad de los crímenes cometidos contra las mujeres el 90% de ellos quedan en la impunidad. Tan sólo en Cundinamarca se registraron 44 homicidios, mientras que el Valle del Cauca tiene tristemente la mayor tasa registrando cerca de 207 casos de mujeres asesinadas. 

 

Hoy en la provincia de Gualivá (Cundinamarca) nadie entiende aún por qué la vida de una de sus hijas más ilustres fue segada en un ataque de celos sin control y se espera conocer más detalles luego de la legalización de captura de la presunta atacante. Las 2 hijas de la comandante y sus 3 nietos esperan que se haga justicia y que Brígida no se convierta en una cifra más en la lista de medicina legal. 
Sus compañeros del cuerpo de bomberos, sus ex compañeros de la Alcaldía en Quebradanegra, sus familiares y en general toda la población, le rinden homenaje a la comandante Brígida una mujer que entregó su vida por los demás y que vivió más de la mitad de su vida velando y protegiendo a los suyos.   
 

Zulma Rodríguez