Crimen ecológico, la triste historia del oso mutilado en Nariño

Los miembros cercenados y las notas de amenaza quedaron consignadas bajo custodia de la policía ambiental
Autor: 
Zulma Rodríguez

Esa mañana Richard Marino Muñoz encontró en la puerta de su oficina de Parques Nacionales Naturales un extraño paquete que contenía la evidencia de un crimen contra una de esas especies en peligro de extinción que, como funcionario de parques, ha jurado defender. Con algo de prevención, desarmó el atado que envolvía en una lona blanca las garras (manos) amputadas de un oso de anteojos, el cuadro era aterrador para cualquiera que tenga una pizca de sensibilidad y respeto por la vida, aún más para un funcionario de parques que día a día tiene que ver cómo la ganadería extensiva y el campesino colonizador invaden el territorio que por ley debería ser santuario de los osos y otras especies, sin embargo, lo que llegó a helarle la sangre era la nota de advertencia que acompañaba a los miembros mutilados del oso. 

 

De la ortografía y la letra se podría concluir que las advertencias fueron escritas por una persona de limitada escolaridad, tal vez un campesino, un inesperado enemigo antinatural para el oso, un enemigo  que se ha convertido en la principal causa de extinción de especies en el mundo por  la invasión de sus santuarios y territorios.

 

Los miembros cercenados y las notas de amenaza quedaron consignadas bajo custodia de la policía ambiental de la región, de esto hace ya tres meses, pero si en un país como Colombia son miles los casos de crímenes contra el ser humano que quedan impunes, ¿qué podemos esperar para esclarecer un acto tan atroz en contra de una especie protegida? Al día de hoy no sabemos si era un oso o una osa, son muchos los casos en los que los campesinos o cazadores asesinan a la mamá cometiendo un triple crimen, ya que en varias ocasiones las osas se encuentran en el proceso de crianza de dos oseznos, dos cachorros de osos condenados a morir de hambre y frío al no contar con la protección de la madre.

 

Cada vez que el ser humano invade estos santuarios, tumbando el monte para sembrar e introduciendo especies foráneas como el perro, que es muy lindo y de gran compañía para el hombre, pero que en estos territorios se convierte en un predador peligroso para los cachorros de otras especies y transmisor de enfermedades, pone en peligro al oso. No obstante, más peligroso que el mismo perro, resulta la vaca, un animal “inofensivo”, que no tiene como atacar o defenderse de un oso, pero que el hombre ha llevado a pastar a sus territorios, compitiendo con él por la misma vegetación pero sobre todo, y como ya dijimos, corriéndoles la cerca, como dirían los campesinos.

 

Por su parte, en nombre de los campesinos habla Luis Carlos Ledesma quien afirma que al año se pueden presentar cerca de 70 casos de muertes de bovinos e incluso hay días en que aparecen hasta dos vacas muertas en los desfiladeros colindantes del parque. Sin embargo, para las autoridades ambientales y biólogos expertos en esta especie, no se le pueden atribuir las muertes de ganado al Oso de Anteojos quien por naturaleza no es cazador de animales pues su dieta básica está constituida principalmente por frutas y plantas, reitera Robert Manríquez de Wildlife Conservation Society (WCS), además se debe tener en cuenta que la mayoría de las veces el ganado es dejado en parajes solitarios hasta por 15 días sin ningún tipo de vigilancia en un terreno que no es apto para ganadería por sus marcadas pendientes.

 

Ahora que el descontento está sembrado en la región de La Cruz, las 80 familias que habitan la zona de amortiguación del parque piden que tanto Parques Naturales, como Corponariño, les den una solución de fondo al problema que se viene presentando por los supuestos ataques al ganado, solución que como dice Ledesma se debería ver representado en el pago de cada una de las reses muertas que aparecen en la región e incluso la compra de un terreno de poca pendiente para que puedan tener su ganado (parecería que lo que algunos campesinos quieren es plata).

 

Pero en ninguna parte del mundo la solución ha sido pagar el ganado muerto, dice Manríquez, la única manera de cambiar la relación del oso con la gente y la gente con el oso es estudiando puntualmente cada uno de los casos y educando al campesino sobre el manejo responsable del ganado, pero en última instancia y la más importante, es la restitución de la tierra que le pertenece por ley al Oso de Anteojos.

 

Hoy según estudios realizados por “Conservemos la vida”, una fundación creada para la conservación y protección del Oso de Anteojos, esta especie podría extinguirse en los próximos 30 años si no se le da el cuidado y la protección necesaria, pero más grave aún es que con la desaparición de la especie, estaría en peligro todo el ecosistema donde habita pues son los osos los encargados de reforestar y mantener el hábitat por ser una especie sombrilla.

 

Aún está por esclarecer quienes fueron los responsables de este asesinato cometido con sevicia contra una especie que es patrimonio nacional y a quien el gobierno le debería garantizar el resguardo y protección de su territorio más allá de tenerlo en las monedas de 50 pesos como un simple y solitario saludo a la bandera, en Colombia somos 49 millones de personas y se estima que solo hay aproximadamente entre 4 mil y 8 mil osos en el territorio nacional.

Zulma Rodríguez