Aprender con ojos prestados

El líder de la Comuna Uno de Medellín perdió el 75% de su visión, pero aún así se graduó con honores de la Universidad
Autor: 
Pacho Escobar

Orlando García abrió la puerta de la emisora de Granada (Antioquia), justo cuando cesó el bombardeo. Por varias horas la guerrilla de las Farc se tomó el pueblo a punta de morteros, granadas y pipas de gas. Cuando el silencio llegó, Orlando, quien fuera el fundador de Granada Estereo, abrió lentamente el portón pero en un acto involuntario que sucedió en milésimas de segundo se tapó los ojos con las manos y se negó a ver la hecatombe.  Era el 6 de diciembre del año 2000.

 

Todo indica que aquella imagen negada fue la causante del desprendimiento de retina acaecido cuatro años después. Los médicos que investigaron el caso no encontraron una prueba física, genética o un accidente para que su ojo izquierdo quedara sin visión y su ojo derecho paulatinamente también se le apagara en un 50 por ciento. Dicen que cuando una persona se niega a ver algo, los ojos funcionan como una cámara fotográfica que al mover el lente de un lado a otro mientras se cierra y se abre el obturador las imágenes se velan para siempre.

 

Pero todo esto no fue impedimento para que este líder comunal saliera adelante y se destacara como uno de los hombres que más desarrollo le han llevado a la Comuna Uno Popular de Medellín. Aunque nació en Chinchiná (Caldas) a la ciudad de la eterna primavera llegó en 1984 cuando apenas tenía 19 años. Para sobrevivir empezó vendiendo papitas fritas, fue obrero, vigilante y años más tarde un locutor con una voz tan acogedora que por donde ha pasado es a quien le encargan los discursos y las menciones de gran calado.

 

No fue fácil. Llegó sin estudios a Medellín. Sin embargo, cuando tuvo el tiempo adecuado para formarse no lo dudó un segundo. Se destacó en los cursos de primaria donde salió con diploma de honor. Por tal razón la directora de la Institución María Cano a la fuerza lo matriculó en bachillerato para que estudiara los domingos. Y ahí llegó el gran reto; cuando estaba en medio del tercer nivel del CRI, es decir octavo de bachillerato, lo operaron. Pero al regresar se dio cuenta que no podría ver nada en el tablero. Decidió hacerse a un metro de distancia pero ni así podía distinguir las letras, entonces aparecieron sus primeros ojos prestados. Su amigo Ángel Darío Bedoya se hizo a su lado y comenzó a soplarle todo lo que la profesora escribía. Y es que la educadora Alba Lucía Badoz le dijo que mejor le dejara ese cupo a otra persona porque estaba incomodando a los demás estudiantes. Esto fue como retar a Orlando, quien año y medio después, cuando ella tuvo que entregarle el diploma de bachiller, se lo dedicó de manera irónica para que aprendiera a no despreciar a nadie más en la vida.

 

Así mismo aparecieron sus segundos ojos prestados. Fue  Reinaldo Marín Montoya quien le habló del modelo de educación de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia donde podía obtener el titulo de Comunicador Social. Valencia con paciencia de monje tibetano le enseñó a manejar el computador, meterse a la plataforma, bajar los módulos y estudiar desde la casa. Orlando García tuvo que empezar a estudiar de 10 de la noche a 2 de la mañana, y esto por una situación; se había cansado que todo el que lo viera estudiando en horas normales le preguntara por qué se pegaba tanto a la pantalla. La UNAD le homologó 96 créditos por la gran trayectoria empírica que había demostrado.

 

Sus terceros ojos prestados fueron los de Alirio Valencia Agudelo, con quien se trasnochaba para sacar sus tesis adelante. La UNAD en el año 2013 lo gradúo como alumno destacado, uno de los honores de esta universidad. Hoy por hoy Orlado García, quien apenas ve un 25 por ciento, se destaca por ser el coordinador del periódico de la Comuna Uno Popular, que tiene 24 barrios, también por sacar delante la emisora La Uno y el portal Comunapopular.org. Como diría el poema de Jorge Luis Borges: “Nadie rebaje a lágrima o reproche / esta declaración de la maestría / de Dios, que con magnífica ironía / me dio a la vez los libros y la noche.